Eduardo Galeano contra la antitradiciòn

Del lado de los pobres no por una estúpida compasión, sino por el gran engaño en el que vivimos Eduardo Galeano intenta reescribir y revisar una historia que ya no se encuentra en Las venas abiertas de América Latina, la de la imposición desde arriba de un ‘anti-tradición evidentemente ni apropiada ni deseada por el ser humano.

Las historias se cuentan por la noche, porque en la noche lo sagrado es real, y quién sabe cómo contarlo sabe que el nombre es lo que el nombre nombra. (Ventana de la palabra (II))

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Video de Galeano: https://youtu.be/0npmDIQcqtU
“Nada cambiaría si yo también me produjera para los pigmeos …” (Carmelo Bene)

No se trataba de intelectualismo puro, sino de un gran mensaje de humanidad y también profético: detengámonos con la división de los idiomas. ¿Quizás entendió que se acercaba un nuevo Babel? Una nueva guerra mundial en una dimensión diferente, animada y ya no atómica.

El tiempo parece demostrar que tiene razón dada la continentalización del mundo, hacia la división en macro-regiones a pesar de las pequeñas naciones.

La división lingüística era la separación con el Otro, lo diferente que vive en nosotros, donde no se necesitan idiomas nacionales y códigos lingüísticos, Carmelo Bene sostuvo: “si me produjera para los pigmeos, nada cambiaría”.

Algunas citas de Eduardo Galeano:
El torturado tortura los sueños de su verdugo. (Ventana sobre ser y hacer)
El poeta evita la metáfora que encuentra en el espejo. (Ventana sobre ser y hacer)
¿Mujer? Una raza inferior, como los negros, los pobres y los locos. Incapaz de libertad, como los niños. Destinado a llorar, a gritar, a hablar de los demás y a cambiar de opinión y de peinado todos los días. En la cama y en la cocina a veces dan placer. Aparte de eso, solo causan tristeza. (Historia del hombre que quería dar a luz)
Las cosas son maestras de los maestros de las cosas y no puedo encontrar mi cara en el espejo. Digo lo que no digo. Lo soy, pero no lo soy. Y me subo a un tren que me lleva a donde no voy, a un país exiliado de mí. (Ventana en el cuello)
De joven, Galeano hizo varios trabajos: trabajador, pintor de carteles, mensajero, mecanógrafo, cajero de banco. A los 14 años vendió su primer cómic político al semanario uruguayo del Partido Socialista El Sol.
Comenzó su carrera como periodista a principios de los sesenta como director de Marcha, una influyente revista semanal con la colaboración de Mario Vargas Llosa, Mario Benedetti, Manuel Maldonado Denis y Roberto Fernández Retamar.
En 1976, cuando el régimen de Videla tomó el poder en Argentina con un sangriento golpe de estado, su nombre fue agregado a la lista de condenados por los “escuadrones de la muerte”; huyó nuevamente, esta vez a España, donde escribió la famosa trilogía Memoria del fuoco.

La trilogía de Memoria del fuoco, publicada en los años ochenta, regresa en una elegante caja con nuevos gráficos. En este trabajo, el escritor uruguayo Eduardo Galeano cuenta su “historia de las Américas”, desde las antiguas leyendas indias hasta el siglo XX, el “siglo del viento”. Galeano combina los materiales más dispares, desde los mitos transmitidos oralmente hasta los recuerdos de navegantes y conquistadores, desde los retratos de héroes y asesinos, verdugos y mártires hasta artículos periodísticos.

¿La tradición se opone a la anti-tradición, los mayas y los atzekanos sabían más que nosotros? Según Roberto Pinotti, sí, porque tenían más tecnología de la que quieres decir. No porque sea de derecha (o de izquierda), sino para oponerse a ella contra la tradición.

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